¡¡¡Ya he vuelto de León!!!
Hola, hola...
Por si no lo sabíais, os lo digo: he estado desde el lunes hasta el jueves en León para asistir al XXXV Simposio de la Sociedad Española de Lingüística (SEL). Mi compañera de trabajo y yo teníamos que dar una comunicación el martes 13 (anda que...) a las 12:20 del mediodía en la Sala E, es decir, no un aula destinada a la docencia, como en el caso de la mayoría de comunicantes... A nosotras nos tocó en el Aula Magna (¡toma ya!).
La verdad que la comunicación nos salió muy bien, a pesar de los pésimos ensayos que habíamos realizado anteriormente, jejeje...
Una vez realizada la comunicación, nos quedamos con un descanso en el cuerpo que no veas, de verdad... Estábamos realmente cansadas: entre la redacción del artículo y el ensayo de la comunicación oral... puf!
Por la tarde fuimos a pasear por León con María Machuca y Carme de la Mota (ambas profesoras de la UAB). Nos lo pasamos súper bien con ellas, de verdad: fue realmente divertido.
Para esa noche estaba organizada una cena en un restaurante de las afueras (una especie de cueva adornada de forma tradicional: muy bonito todo). Comimos con Dolors Poch y Santiago Alcoba (ambos profesores también en la UAB) y con nuestras compis: Lauri y Carolina, que tenían que exponer su comunicación al día siguiente a primera hora...
Cenamos muy, muy bien. Después de la cena, uno de los profesores de la Universidad de León se trajo su acordeón y se puso a tocar canciones tradicionales y conocidas. Fue estupendo porque nos colocamos alrededor suyo y cantamos y bailamos todos juntos: profesores, alumnos, becarios, doctores reconocidos, etc.
Llegamos al hotel a las dos de la madrugada aproximadamente y nos fuimos a dormir enseguida: estábamos muertas de cansancio y, además, al día siguiente, nos teníamos que levantar a las siete de la mañana porque queríamos ir a ver las comunicaciones de nuestras compañeras que eran a primera hora. Lo hicieron muy bien, la verdad, ¡felicidades!
Al mediodía abandonamos el parador donde nos habíamos estado alojando (un "peazo" de hotel de 5 estrellas precioso y carísimo) y Cristina y yo fuimos a pasear por León. Después de caminar un buen rato por las calles de León y saborear el frío típico de la región, decidimos meternos en cualquier cafetería a tomar algo, comer en un restaurante y no salir hasta que tuviéramos que ir a la estación a coger nuestro tren de vuelta a casa, que no salía hasta las 21.30h.
Hacía mucho que no pasaba tanto frío como ese día, por dios, qué frío hace en León ¡joder! jajaja...
Por fin cogimos el tren de vuelta a casa... Lo que viene a continuación, no tiene desperdicio tampoco, pero como ya me he enrollado bastante por hoy, lo dejaremos para otro día...
¡Hasta otra!
Por si no lo sabíais, os lo digo: he estado desde el lunes hasta el jueves en León para asistir al XXXV Simposio de la Sociedad Española de Lingüística (SEL). Mi compañera de trabajo y yo teníamos que dar una comunicación el martes 13 (anda que...) a las 12:20 del mediodía en la Sala E, es decir, no un aula destinada a la docencia, como en el caso de la mayoría de comunicantes... A nosotras nos tocó en el Aula Magna (¡toma ya!).
La verdad que la comunicación nos salió muy bien, a pesar de los pésimos ensayos que habíamos realizado anteriormente, jejeje...
Una vez realizada la comunicación, nos quedamos con un descanso en el cuerpo que no veas, de verdad... Estábamos realmente cansadas: entre la redacción del artículo y el ensayo de la comunicación oral... puf!
Por la tarde fuimos a pasear por León con María Machuca y Carme de la Mota (ambas profesoras de la UAB). Nos lo pasamos súper bien con ellas, de verdad: fue realmente divertido.
Para esa noche estaba organizada una cena en un restaurante de las afueras (una especie de cueva adornada de forma tradicional: muy bonito todo). Comimos con Dolors Poch y Santiago Alcoba (ambos profesores también en la UAB) y con nuestras compis: Lauri y Carolina, que tenían que exponer su comunicación al día siguiente a primera hora...
Cenamos muy, muy bien. Después de la cena, uno de los profesores de la Universidad de León se trajo su acordeón y se puso a tocar canciones tradicionales y conocidas. Fue estupendo porque nos colocamos alrededor suyo y cantamos y bailamos todos juntos: profesores, alumnos, becarios, doctores reconocidos, etc.
Llegamos al hotel a las dos de la madrugada aproximadamente y nos fuimos a dormir enseguida: estábamos muertas de cansancio y, además, al día siguiente, nos teníamos que levantar a las siete de la mañana porque queríamos ir a ver las comunicaciones de nuestras compañeras que eran a primera hora. Lo hicieron muy bien, la verdad, ¡felicidades!
Al mediodía abandonamos el parador donde nos habíamos estado alojando (un "peazo" de hotel de 5 estrellas precioso y carísimo) y Cristina y yo fuimos a pasear por León. Después de caminar un buen rato por las calles de León y saborear el frío típico de la región, decidimos meternos en cualquier cafetería a tomar algo, comer en un restaurante y no salir hasta que tuviéramos que ir a la estación a coger nuestro tren de vuelta a casa, que no salía hasta las 21.30h.
Hacía mucho que no pasaba tanto frío como ese día, por dios, qué frío hace en León ¡joder! jajaja...
Por fin cogimos el tren de vuelta a casa... Lo que viene a continuación, no tiene desperdicio tampoco, pero como ya me he enrollado bastante por hoy, lo dejaremos para otro día...
¡Hasta otra!

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