La Casa de Rosi

miércoles, octubre 05, 2005

Literatura


Estos días estoy enamorada de un poema de Pedro Salinas del libro La voz a ti debida: sencillamente espectacular, como todos sus escritos, claro. Me encanta la forma que tiene de expresar lo que siente. Solo él es capaz de hacerlo de una forma tan genial. Fijaos en este poema: no nos dice de lo que está hablando, solo nos cuenta cómo lo siente él y solo al final del poema nos dice de qué está hablando. Además, al final, nos dice también porqué no nos ha dicho antes qué es lo que nos estaba describiendo: si nos hubiera dicho desde el principio de lo que hablaba, "no le habríamos entendido" como él quería que le entendiéramos.
Ahí va.


LA VOZ A TI DEBIDA
Versos 2089 a 2123

Tú no las puedes ver;
yo, sí.
Claras, redondas, tibias.
Despacio
se van a su destino;
despacio, por marcharse
más tarde de tu carne.
Se van a nada; son
eso no más, su curso.
Y una huella, a lo largo,
que se borra en seguida.
¿Astros?


no las puedes besar.
Las beso yo por ti.
Saben; tienen sabor
a los zumos del mundo.
¡Qué gusto negro y denso
a tierra, a sol, a mar!
Se quedan un momento
en el beso, indecisas
entre tu carne fría
y mis labios; por fin
las arranco. Y no sé
si es que eran para mí.
Porque yo no sé nada.
¿Son estrellas, son signos,
son condenas o auroras?
Ni en mirar ni en besar
aprendí lo que eran.
Lo que quieren se queda
allá atrás, todo incógnito.
Y su nombre también.
(Si las llamara lágrimas,
nadie me entendería.)